Al principio pensé que Alex Herrera era sólo medio amigo mío, porque había la mitad de un tipo comprensible: el amor por la música. Todo eso suponía un paréntesis y entre parentesis estaba. La otra mitad era de esas raras y repelentes. Pero el caso es que llegamos a tener una poca amistad de largo por las mismas razones, pero poco. Había decidido no aceptar que empezara a hablar tanto delfos. Pero Alex tenía razones; que realmente no iba en broma. Las Cuevas se convirtieron casi de inmediato en el Club de los Cazadores de Sombras. Llegué a pensar que cualquier verdad se pagaba con Helena del Pino. Cada uno tenía su teoría y yo ya no imaginaba vivir. ¡UNA AVENTURA MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO!