Según las propias palabras de esta joven talentosa, ella escribe para respirar. Y esto es algo que puede comprobarse cuando vamos conociendo su obra; cada palabra nos dice cuándo inhala, cuándo exhala e incluso, sabemos cuándo suspira. Sus poemas van desde la recreación de mitos hasta hechos simples de la vida cotidiana, los cuales narra desde su mirada escrutadora y nos muestra lo que quizás muchos de nosotros no vemos… o no queremos ver. Y me atrevo a afirmar que «en el mundo que vendrá después» también estará la poesía de Elaine.