Awaiting Major Events nos invita a un viaje por el espacio y el tiempo —hacia otros ríos, otras tierras— donde la infancia y el presente están «anudados». Kasztelan escribe con los cinco sentidos, con delicadeza —como quien separa una planta de otra—, y así se adentra en la fluctuación entre lo doméstico y múltiples «allás», entre el yo y las «capas de otras cosas», entre su propia escritura y las referencias a la obra de otros autores (Elizabeth Bishop, Ricardo Molinari, Irene Gruss). Llegamos al final del libro como quien regresa a casa tras un viaje: «saturados de estímulos». «¿Qué perdura tras un viaje?». La posibilidad real de volver, o de regresar al destello de ciertas imágenes: la filigrana de un camafeo, la rama rota de un olivo, el lenguaje —gracias a la hábil traducción de Maureen Shaughnessy— de un bosque que conjuga lo infinito con la conciencia del límite.